Una coraza, mágica, una campana de cristal, un refugio con una ventana. - la niña mira la lluvia y dice qué frágil, y sonríe- El ruido al chocar con el asfalto es hipnótico. Un hombre con un sombrero negro pasea distraído. Se acerca a la ventana. Se quita el sombrero. En la calle están todos muertos. Silencio. Observen la escena detenidamente. Dénle al pause un instante: afuera todos están muertos, repito. El hombre entra por la ventana. Dénle al play. Pequeña, deberías limpiarte la cara, estás manchada de chocolate, dice. ¿Es usted un extraño? Oh, no, pequeña, soy el hombre del sombrero negro, vengo a llevarte conmigo al país de las hadas. Hay sirenas de cristal y todo el día suena música y toda la noche hay actores que representan cuentos. La niña se limpia la cara con las mangas y saca la lengua. ¿Cuándo marchamos?, pregunta la niña. Oh, no, pequeña, no hay que ir a ninguna parte. ¿Estoy soñando?, pregunta la niña. El hombre del sombrero ríe. Oh, pequeña, si me dieran un céntimo cada vez que alguien me pregunta eso...
/Deseo inmortal, ahora que sabemos que lo imposible nos lleva a chocar como frágiles asteroides suicidas en el cielo azul de noches inventadas en ciudades que no existen./
P.D: De acuerdo, no se entiende nada. Pero no se trata de entender, tienen que entender esto. Breve reflexión meta-poética: la poesía no entra a través de la inteligencia. Dice Derrida que todo poema debe correr el riesgo de caer en el absurdo, y que no sería nada sin ese riesgo. No debe caer, y hoy me he permitido caer en el absurdo, lo que no está bien, pero en aras a la destrucción de la significación de la realidad es un acto de terrorismo intelectual sumamente excitante. Surrealismo still alive.
Escribir tal vez es lanzar flechas hacia lo inimaginable, hacia lo indecible, y de esa tensión perpetua por atrapar con palabras el silencio plagado de imágenes de los ensueños nace la poesía. Una pasión inútil. E inevitable, claro.
Posted by SeñorS at Septiembre 6, 2004 10:06 PM