Agosto 14, 2004

Mallorca es Funky

Mallorca es funky, muy funky (la Puta Opp, que ahora se llaman Ragaflá, o algo así)

Bueno, por estrictas razones de ocio, me voy a Mallorca (el lunes in the morning, pero me despido ya porque mañana no creo que pueda)

Libros que me llevo: Muerte a crédito, de Céline; Risa en la oscuridad, de Nabokov; Ciudad Rayada, del Mañas y La Lógica de Orfeo, antología de joven poesía española (si la hubiere). También El Desarrollo de la teoría antropológica, una historia de las concepciones de la cultura, de Marvin Harris; un libro horroroso y aburrido del que supongo que me examinaré en Septiembre (supongo porque he leido 70 páginas y me quedan unas 600)

Así que ahí os quedais, esteis donde esteis. Voy a ponerme moreno, en plan chulo-playa (aunque me seguirán faltando los músculos y prácticamente todo el resto de loables características chuloplayeras), a ir a partis súper-guays (de muvi en la disco... no, va a ser que no) y a hacer el muerto en el mar (espero que no demasiado bien). Ya contaré aventuras y desventuras (si las hubiere, si no tendreis que contentaros con alguna chorradilla medio lírica medio pírrica de yo mirando al mar, a su espuma de donde brotó Afrodita, de sus olas donde yace Virginia Woolf, etc)

Poco más que decir, que me he quedado sin tabaco, que quiero un cigarrillo pero no quiero salir de casa para ir a comprar porque estoy en pijama (de verano, muy cómodo) Un dilema trascendental merecedor de una larga meditación ¿merece o no la pena hacer el esfuerzo de vestirse, son suficientemente atrayentes los cantos de sirena de la nicotina, o puedo esperar a que venga mi hermana y pedirle tabaco?

Otra cosa: odio volar, odio los aviones, odio ir yo en los aviones. No por miedo a que se caigan. No sé por qué. Las fobias son miedos irracionales así que los rollos tipo es el medio de transporte más seguro no sirven, en mi caso, para nada.

Instrucciones absurdas para viajar en un avión según S: colóquese lo más lejos posible de la ventanilla. No hable. No se mueva. Tampoco respire, o respire sólo lo imprescindible. En el universo irracional del fóbico una respiración fuerte podría provocar turbulencias de fatídico desenlace. Coloreé su rostro de un blanco absoluto que ponga en claro que todos vamos a morir. No hay salida. Trate de visualizarse en el aire, a diez mil metros de altura. Eso aumentará su pánico fácilmente. Imagine accidentes. Ahora su pánico es de tal magnitud que Dios, aun no existiendo, se compadecerá de ti. Al llegar al suelo, si es que tienes la suerte de llegar, imita al Papa y besa el suelo. El Papa es un imbécil apólogo del sida, pero en estos casos actúa correctamente. Y ya está. Estás tan feliz de pisar el suelo que casi te alegras de haber viajado en avión.

Posted by SeñorS at Agosto 14, 2004 05:26 PM