Pasos alucinados. Cazar la realidad exterior y transmutarla, mágicamente, con palabras e imágenes, en una realidad interior vivida como un poema que se forma al azar, surcando calles mojadas, colillas aplastadas, árboles atravesados por la luz última de la tarde. Mi pupila se convierte en lápices de colores grises. El viento y su larga melena nos sopla cosas al oído. Calles como cuadros desmayados. Ya casi no llueve, pero el aliento de la lluvia se me pega a la nuca. Tardes de sin nada que hacer de un agosto medio imbécil que se cree que estamos en octubre. No sé, tal vez los relojes se han parado por fin.
Posted by SeñorS at Agosto 11, 2004 10:39 PM