Leo la esquela impresa en mi paquete de tabaco: el tabaco es muy adictivo: no empiece a fumar. Ya es tarde. Además, ¿quién te crees que eres para decirme qué he de hacer, paquete de tabaco? Yo no veo carteles a las puertas de los Mcdonalds que pongan: somos unos hijos de puta y nuestras hamburguesas son una puta mierda intragable. Nadie me puso una pistola en el cráneo y me dijo: fuma. Entonces, ¿por qué se empeñan en salvar a los fumadores? Su paternalismo es vomitivo. Fumar es malo, de acuerdo. Y Crónicas marcianas produce urticaria cerebral. No lo veo y punto.
¿A qué viene esa cruzada anti-tabaco? Que lo prohiban o que nos dejen en paz. Ah, claro, unos seis mil millones de euros en impuestos...
Ah, ya oigo cómo truenan los fumadores pasivos y los ex-fumadores rabiosos. Que sí, tranquilos, que no tenemos derecho a inundaros vuestros apreciados pulmones de benceno, nitrosaminas, formaldehído y cianuro de hidrógeno. Trataremos de no molestar.
P:D: este post ha nacido a raiz de mi comentario en declive.perseverantia.com donde dije alegremente: a fumar que son dos días