Julio 10, 2004

Días tranquilos frente al ordenador

Me despierto y otra vez sucede que no he desaparecido. ¿Sed? Sí, gracias, tengo la boca algo pastosa. Veo los Simpson, como, tomo café. Y al ordenador. Lanzo botellas rotas que no llevan mensajes. Pongo música. Hoy me apetece escuchar The Strokes, White Stripes, The Libertines, Velvet Undreground, todo eso; no sé por qué.

Hay gente de todos los colores, eso es cierto, de todas las clases, como en un supermercado. Hoy un desasosiego sereno fluye lento por mis venas. Por mis venas navegan barquitos de papel y sustancias extrañas. La gente duerme y desayuna, y si lo piensas, digo si lo piensas, es extraño, en el fondo es raro, jodidamente incomprensible, la gente caminando de un lado para otro, comiendo, bebiendo, haciéndose pajas o tirándose desde los tejados. No sé, las resacas son siempre nihilistas, porque le obligan a uno a hacer arquitecturas imposibles sobre la nada. No sé si se entiende esto último que he dicho, el estómago vacío, el dolor de cabeza, reconstruir el puzzle de la noche anterior, las tonterías que dijiste y repetiste diez millones de veces, con quién estuviste, por qué se reían, por qué no estaban de acuerdo en que Led Zeppelin inventaron la música, cuando eso es algo que todo el mundo sabe, etc. El vértigo, tal vez sea eso; morir como perros, como el procesado según Kafka, sin respuestas, solos, sin saber por qué. De todas formas da igual, si nada importa sé feliz, un hombre feliz y amnésico que ignora el futuro y las preguntas de los espejos en la noche.

Esto no es pesimista, ni realista (horrible palabra) en el fondo la esperanza del naúfrago nos tiene agarrados los huevos del alma; es sólo un día tranquilo frente al ordenador, un día que amenaza tormenta, hermoso y triste como un sol apagado. Ya está lloviendo. Parece que nunca ha dejado de llover.

Posted by SeñorS at Julio 10, 2004 09:23 PM