Viendo cómo el número de comentarios es inversamente proporcional a la cantidad de literatura que meto en los posts, hoy cambiamos la temática. Por eso y porque me da la gana, a ver si os creeis que escribo bajo el yugo de la opinión pública, bajo la dictadura del Se impersonal; si quiero escribo sobre metafísica nihilista heideggeriana, aunque ni yo mismo sepa qué es eso.
Este post versará sobre las adicciones, más concretamente sobre mis adicciones, y aún más concretamente sobre mis adicciones confesables, ya que si confesara mis adicciones inconfesables se convertirían en confesables IPSO FACTO.
Café: tres o cuatro tazas al día, a veces cinco y pocas veces seis.
Coca-cola: normalmente una al día, por imposición materna, muchos días dos y bastantes días tres.
Cigarrillos: pocos, unos diez al día, por imposición económica.
Internet: muchas horas al día, cuando puedo. Cuando no puedo es por imposición espacial: no tengo ningún ordenador cerca.
Escribir post: a veces dos al día (sin imposiciones)
¿Alcohol? Bah, no lo creo.
El bucle alimenticio pasta-pizza-arroz.
Algunas penosas series televisivas y el cine de Woody Allen.
Bueno, no se me ocurren más adicciones... vaya, parece que S. no es un adicto al fin y al cabo
-Menudo post más populista, realmente querías hablar sobre el cine de Eric Rohmer.
-Y una puta mierda, Rohmer es aburridísimo, aunque Pauline en la Playa no está tan mal...
-Y encima ni siquieras sabes ser populista, dónde están esos temas tipo guerra de sexos y todo eso, eh, di.
-¿Qué quieres que diga sobre la guerra de sexos?
-Di, por poner un ejemplo... a ver, puedes decir... y, bueno, también puedes añadir... y ya para concluir podrías decir... eh, qué te parece.
-Sí, podría decir algo así... ¿H?
-El retorno de H, querido S., introduciéndose en tu post como Luke skywalker en la estrella de la muerte y dinamitándolo desde dentro...