Junio 14, 2004

A Alejandra Pizarnik


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Alejandra Pizarnik se asoma al balcón y dice: perfectamente inútil, para besar la boca de la muerte, lloro ante los sueños rotos, que me separan de las cosas. Es de noche, hace calor y los poetas son siempre monstruos solitarios. Alejandra dibuja sus lágrimas porque sabe que la ficción mejora la realidad, aunque aún no sabe que morirá a los treinta años, suicidándose como la muñeca que cierra los ojos y ya no ve nunca más. No más formar fila para morir, dice. Todo está muy oscuro y alguien escribe para decir solamente que no puede escribir, que las palabras le queman en las manos y tiene que escupirlas, porque si no se marea y le muerde el abismo. ¿No escribió Dylan Thomas aquel poema sobre la mano que escribe un poema? Pues eso.

La mano de Alejandra fue tal vez la de una muñeca rota que nos contó sus pesadillas, una mano que agarró la arena del horror, sin miedo, decidida a llegar al último fondo de la noche, para arrancar rosas de la avenida de la muerte. La noche, de nuevo la noche, la magistral sapiencia de lo oscuro, el cálido roce de la muerte, un instante de éxtasis para mí, heredera de todo jardín prohibido.

Alejandra asomada al balcón, en la noche, en este mundo, en el balcón de mi habitación, Alejandra fuma un cigarrillo a medias conmigo, con sus labios de muerta, de poeta loca, y me habla, dice, para amueblar el escenario vacío del silencio. Es de noche y los labios de la noche sólo saben decir la palabra silencio. Un viento helado atraviesa mi habitación, Alejandra ha desaparecido, Alejandra, la ardiente enamorada del viento, se ha fundido con la noche y sus ojos ya no ven.

Cold in hand blues
Y qué es lo que vas a decir
Voy a decir solamente algo
Y qué es lo que vas a hacer
Voy a ocultarme en el lenguaje
Y por qué
Tengo miedo.

-Buenas noches, Alejandra.
-Buenas noches, S.


Posted by SeñorS at Junio 14, 2004 01:18 AM