Hola. Bueno, estaba yo en la estación de autobuses de Salamanca, al lado de un autobús que ponía Salamanca-Zamora, y una señora me dice hay que dejar la maleta ahí (señalando al maletero) y yo le pregunto sí, pero ¿es este el autobus de León? Sí, contesta, e insiste de nuevo hay que dejar la maleta ahí (lo sé, señora, soy un hombre de mundo, pienso en decirle, pero no se lo digo) En fin, deposito la maleta en el maletero, ahí, y al incorporarme me doy una hostia en la cabeza (me ha pasado muchas veces, y me seguirá pasando, seguro) así que yergo la cabeza, muy digno, con una ligera sonrisa, tocandome la nuca con la palma de la mano, y la señora experta en saber donde se dejan las maletas en un autobús se ríe, una chica a mi lado me sonríe, yo sonrío (qué bonita es la empatía, pienso, pero tampoco se lo digo) Seguramente la señora pensó: qué tipo, no sabía donde se dejaban las maletas, no las habría metido nunca, porque menuda hostia que se dio, no sabía si el bus iba para león, y encima, mira qué zapatillas, sucias y medio rotas, pobre, seguro que no tiene dinero para comprarse unas nuevas, etc, pero no me lo dijo.
Lo desconcertante (el universo es ciertamente desconcertante) es: ¿tengo cara de no saber dónde se dejan las maletas? ¿por qué alguien siente la obligación moral de ayudar al prójimo indicándole dónde debe dejar las maletas? ¿no está claro? ¿no las deja todo el mundo en el mismo sitio? En fin, mundo absurdo
Ah, se me olvidaba. En la taquilla había una señora que tardó como diez minutos en pagar, contando monedas de un céntimo, dos céntimos, cinco céntimos, se perdía, cuenta nueva, cuenta nueva, decía. A mí me daba la risa y unas ganas de decirla señora, pague con el billete, o apártese y cuente las monedas, pida una calculadora, lo que sea, pero acabe de una puta vez, pero no se lo dije.
Posted by SeñorS at Junio 11, 2004 07:24 PM