Mayo 09, 2004

Marx y yo

En primer lugar, cuando se dice que el marxismo ha fracasado se está diciendo una gilipollez tremenda. Habrá fracasado el comunismo. Marx definió las condiciones de posibilidad que habría de reunir una sociedad para que triunfara la revolución, condiciones que Rusia no cumplía, por lo que Lenin reinterpreta las tesis marxistas tratando de adecuarlas a una sociedad rural, cuando el análisis de Marx era exclusivamente de la sociedad industrial. Según la concepción de la historia de Marx, ésta avanza dialécticamente. El error de Marx está en haber predicho el fin de la historia: las contradicciones no se resolvieron, sino que mudaron en nuevas y sofisticadas formas de alienación, control (medios de comunicación) y oposición; ahora globalizada, entre países ricos y pobres. Los países ricos viven a costa de los pobres; el imperialismo de último siglo ha aumentado las desigualdades, incluso la descolonización ha causado catástrofes vergonzosas. Pero el marxismo no es reducible a comunismo, ya que se trata de una teoría, un sistema filosófico, aunque proponga una praxis revolucionaria. El marxismo NUNCA ha sido realizado, el marxismo propone la dictadura del proletariado (en este punto estoy en contra; los anarquistas tenían razón, el único objetivo de las dictaduras es perpetuarse) sólo como medio hacia la sociedad comunista, en la cual desaparecería la fuerza coercitiva del Estado, y el Estado mismo, por ser ya inútil.
Si pensamos en superestructura y falsa conciencia, Marx tendrá razón hoy y dentro de mil años: la ideología, en sentido amplio (creencias, ritos, etc) viene determinada por los modos de producción. Se trata de cambiar el mundo, nos dice Marx, pero el problema es que la gente vive alienada (falsa conciencia), la ya desgastada frase de que la televisión es el opio del pueblo, parafraseando la marxista la religión es el opio del pueblo.
Según Marcuse, la fuerza revolucionaria ya no pueden ser los trabajadores, porque éstos están plenamente integrados en el capitalismo y sus ideales son afines; no quieren, por tanto, cambiar el mundo, sino medrar y lucrarse. La nueva fuerza revolucionarian deben ser los estudiantes (Mayo del 68).

Elegir a nuestros amos no libera ni a los amos ni a los esclavos, Marcuse.

Posted by SeñorS at Mayo 9, 2004 06:00 PM