Sobre la necesidad de que yo tenga dinero
Wednesday, 9 February 2011
Dado el nuevo rumbo que ha emprendido este venerable blog necesito dinero para leer autores contemporáneos cuyos libros la biblioteca pública no adquiere con suficiente rapidez y comentarlos (o no) aquí.
Oigo muchos nombres de escritores que pululan por la blogosfera expandiéndose como un virus (el lenguaje mismo es un virus que vino del espacio exterior, como razonablemento apuntó Burroughs) pero no puedo leerlos: el tabaco, además de haber sido estigmatizado como símbolo del Mal de una civilización cada día más decadente en la que la seguridad es el opio del pueblo, se ha puesto muy muy caro y dentro de poco será un vicio de lujo y estallará una lucha de clases. Por otra parte, tampoco es plan de ponerse a acumular libros y andar a la caza de novedades así a lo loco porque entonces, más que un reflejo de nuestro tiempo, lo que avistaremos será un reflejo del mercado. No hay que confundir las cosas.
Aquí no somos posmodernos, aquí distinguimos. Aquí declaramos que ser contemporáneo es ser intempestivo -cosa que sabía el bueno de Nietzsche- no pegar la nariz a la actualidad hasta el punto de no ver nada. Como en todo, es una cuestión de distancia. Alejarse, pero no demasiado. También, como en todo, es una cuestión de equilibrio. Pero, de tener dinero, Pensamientos Despeinados promete que se acercaría con prudencia a la literatura contemporánea, especialmente a aquellos libros escritos por autores que confunden el concepto de rizoma con yuxtaposiciones descerebradas y aburridas de elementos heterogéneos mientras guiñan un ojo como diciendo “miren, no hay centro, sólo dispersión”. Esos libros los leeríamos con guantes.